Séxtasis

 

La poesía de Alberto Guerra se gesta desde el estómago, no nace del intelecto puro y gélido, a veces sin alma, sino que ha sido fecundada desde el calor visceral del universo. Los versos y relatos de Séxtasis están escritos con la urgencia del instante, son las tripas mismas del momento; el lector puede leer el olor a alcohol, a sexo, la atmósfera de la noche y de la vida, porque estas páginas nacieron quizás en la barra de un bar al son del tintineo de los hielos del cubata, quizás en un banco al raso del Madrid más bohemio y nocturno…

Ya desde el título encontramos un libro rebelde, propio de la intensidad de una vida llena de excesos, de venas colmadas de ron, pero también de unas lecturas que se hacen explícitas en las citas que acompañan a algunos textos y que nos confirman que el poeta ha leído a sus mayores aunque no necesariamente los respeta. Sublimar las bases aprendidas y transgredir la tradición y el lenguaje son características intrínsecas del idiolecto de Alberto Guerra. Nuestro poeta pretende desnudar el lenguaje, disparar a la corteza de las cosas y de las palabras para descubrir así sus almas, para conseguir, citando a Juan Ramón Jiménez, «el nombre conseguido de los nombres». Ese alma que es tan de lo otro como del poeta porque éste se siente parte indivisible de la armonía del universo. Su yo no suena falso ni hipócrita, su yo penetra en el de todos y sus palabras, como decía Antonin Artaud, nos descubren los profundos tuétanos del ser humano.

Disfrute el lector de esta esmerada obra, llévela consigo a la barra de algún bar cercano y saboree en la lectura de sus poemas y relatos la atmósfera tan humana de donde nacieron.

 

Diego Medina Poveda