De Gatos, noches y días

 

SESI GARCÍA - ALBERTO GUERRA

PINTURAS DE DARÍO HERNÁNDEZ

 

El pintor madrileño Darío Hernández nos presenta una galería de personajes que nos golpean y nos hacen detenernos ante su contemplación. Sus encuadres son muy próximos a la fotografía, o incluso al cine, incorporando elementos pop como los carteles de Schweppes o Tío Pepe. Darío nos lleva a la Gran Vía y nos hace sentir el murmullo de sus peatones y su ritmo acelerado. La metrópoli se convierte en un personaje que se muestra en sus dos caras, día y noche, y observamos cómo el paisaje y el paisanaje cambian drásticamente, de la limpidez y claridad diurna al frenesí y mundo de neón de la noche. Su pincel se alimenta del pulso de la ciudad. Le interesan las historias cotidianas, la epopeya del día a día. Su obra sirve aquí para ilustrar poemas de otros dos brillantes autores madrileños: Alberto Guerra y Sesi García.

Alberto Guerra se desnuda en la oscuridad de la (su) noche y viste sus poemas del erotismo más veraz y de la exquisita sencillez que caracteriza a la fina inteligencia. Alberto ama a Madrid y a la mujer a partes iguales, y, en ambos casos, lo hace intensa e instintivamente. Nos muestra el lado más lascivo de este deseo en versos impúdicos impregnados de la lujuria más salvaje: «Madrid es el calor de tu masaje, / los jadeos, los claxon, los portales / donde tantas veces tú y yo lo hicimos».

Sesi García vive en “el gran teatro del mundo madrileño” y rastrea la imagen de la vida humana en cada calle, en cada rincón de su ciudad. Sesi nos abre su pecho sin titubeos y nos hace partícipes de su pánico a los relojes, las prisas y los mecánicos hábitos que caracterizan a las grandes capitales. Así, afirma aterrado que «no tiene luz por la tarde / Madrid, / sino un eco de calendarios», y nos muestra en sus versos uno de sus mayores anhelos: «ojalá esta avenida o este tren / desembocaran lejos, lejos, / muy lejos / de la rutina».

 

 

Antonio Antequera y Sandra Barrera