Todo el contenido de dos petates (libros nuevos, ropa sucia, ropa limpia, botellas de ron, etc.) puede echarse a perder perfectamente dentro del maletero de un viejo autobús chino que atraviesa una isla de punta a punta, su campo, sus ciudades, su lluvia. Pero, por suerte, los ojos no suelen guardarse entre las mudas y el champú, y por ello no se desgastan, no se mojan, no se ensucian o no se pierden. Dos miradas se han mantenido atentas a lo largo de dos semanas recorriendo el paisaje y la vida cubanos, adivinando sensaciones, experiencias y nuevas biografías, y entendiendo, al final del periplo, que han conocido dos islas en vez de una

Dos Islas

 

MARÍA CABRERA - SESI GARCÍA